Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
11 Mar 2014  |  maldomao   BREVE         

Cómo lidiar con la complejidad según José Miguel Bolívar

La semana pasada publicaban en Sintetia una interesante entrevista a José Miguel Bolívar, experto en procesos de cambio, innovación en productividad y metodología GTD. En principio son temas de los que ya he leído y no me interesan especialmente, pero este hombre dice cosas realmente interesantes. Saco lo mejor:

[LIDIAR CON LA COMPLEJIDAD DEL MUNDO]

La mala noticia es que, en realidad, la complejidad no se puede gestionar. La buena noticia es que cada persona sí puede gestionar cómo reaccionar ante esa complejidad. Escribía recientemente en el blog que “Sin No, no Eres Nada”, un artículo en el que hablaba precisamente de eso, de la necesidad de decir no a gran parte de esa complejidad. Debemos reconocer que, a menudo, en vez de plantar cara a la complejidad para reducirla y simplificarla, lo que hacemos es complicarla aún más con nuestra falta de claridad y criterio. Es todo un reto porque el cambio se está produciendo de forma muy rápida y avanza con ritmo exponencial pero, o somos capaces de “poner a raya” a la complejidad, o ella acabará anulándonos a nosotros. A título personal, a mí me ha venido muy bien descubrir, aprender y poner en práctica GTD y también un programa de coaching que hice hace unos años. Ambos me han dados las herramientas que necesito para navegar tranquilo y con confianza en este mar de complejidad.

[ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO]

Hace cinco décadas la mayoría de las personas trabajaban en trabajos repetitivos que a día de hoy hacen máquinas o se llevan a cabo en países con bajos costes salariales.

La diferencia más importante a día de hoy es que se necesita definir el trabajo antes de hacerlo. Pensar antes de hacer. Eso significa que el trabajador del siglo XXI tiene que mantener su conocimiento al día y aprender constantemente.

Otra diferencia es que necesita trabajar con un alto nivel de autonomía, lo que a su vez conlleva una alta dosis de responsabilidad.

Y como el trabajo del conocimiento no es automático, la persona que lo realiza tiene que estar implicada en lo que hace. Eso convierte a la motivación en algo absolutamente clave para los trabajadores del conocimiento porque, sin implicación, el resultado será generalmente mediocre.

Organizarse en el trabajo del conocimiento significa tener control y perspectiva, es decir, saber cuáles son los compromisos sobre los que puedes hacer algo en cada momento y tener claras las consecuencias de hacer o no algo con cada uno de ellos. Para organizar el trabajo en tiempos líquidos, necesitamos estructuras líquidas.

[APRENDIZAJE]

En creer que las actividades formativas sirven para transferir conocimiento. A un curso no se va a aprender sino a explorar y a descubrir. El verdadero carácter de la formación es divulgativo, en la medida que da acceso a conocimientos, y motivador, en tanto en cuanto despierta un interés por aprender, pero el aprendizaje es algo que solo ocurre cuando la teoría se lleva a la práctica, que es lo que debe hacer el alumno al finalizar la actividad formativa. En otras palabras, la actividad formativa no es la meta sino la antesala del aprendizaje.

Me ha dado tan buena impresión este hombre que he leído la entrada de su blog que referencia en la entrevista: Sin No, no Eres Nada | Óptima Infinito y también creo que merece sacar unos párrafos para profundizar en cómo afrontar la complejidad:

Venimos de donde venimos pero estamos donde estamos. Y donde estamos, al menos las personas que nos dedicamos al trabajo del conocimiento, no tiene nada que ver con de dónde venimos.

...

el cazador primitivo, el herrero medieval y la persona que envasa sardinas lo tienen relativamente fácil para hacer bien su trabajo, al menos en cuanto a lo que completar la tarea se refiere. Lo tienen fácil porque la tarea es evidente: saben qué es lo que hay que hacer para que esté hecho. Esto significa que no se ven obligados a tomar decisiones sobre qué hay que hacer, qué hacer antes, qué hacer después y qué dejar sin hacer. Además tienen la suerte de que su trabajo es relativamente estable y predecible, con poca probabilidad de interrupciones o de cambios constantes de importancia, urgencia y prioridad. Y eso es muy cómodo porque se pueden permitir tener poca o nula asertividad, simplemente porque no la necesitan para ser personas productivas y eficaces en su trabajo.

Pero en la Era del Conocimiento, la historia es bien distinta. La tarea no es evidente, como dice Peter Drucker, sino que hay que definirla. Antes de hacer, es preciso averiguar qué es exactamente lo que hay que hacer y cuándo estará hecho. Este nuevo entorno es fluctuante, inestable y poco predecible, con constantes cambios de importancia, urgencia y prioridad. Y, para complicar las cosas, el trabajo pendiente casi siempre excede al tiempo disponible para hacerlo.

En estas nuevas circunstancias, la productividad y la eficacia personal pasan necesariamente por dejar cosas sin hacer. Y dejar cosas sin hacer es muy distinto de dejar el trabajo sin hacer. Porque la realidad es que gran parte de las jornadas se pierde en tareas absurdas que no nos acercan a nuestros objetivos, ni a los profesionales ni a los personales; en tiempos de tránsito, en rehacer trabajos que antes ya se hicieron pero se hicieron mal o incompletos.

Este es el primer cambio de paradigma. Dejar de creer que la productividad y la eficacia personal significan hacerlo todo. Las personas productivas y eficaces consiguen resultados relevantes gracias a que dejan sin hacer un montón de cosas irrelevantes. Porque la productividad y la eficacia personal no consisten en hacer muchas cosas sino en elegir bien y hacer bien las cosas que haces.

...

Y elegir bien implica necesariamente el ejercicio frecuente, generoso y enérgico de la asertividad. En otras palabras, decir NO y decirlo a menudo, sin titubeos y sin sentirte mal.

...

...necesitas saber cuáles son todas esas cosas y qué significa cada una de ellas. Es lo que en el método GTD se llama tener control y perspectiva. Solo entonces, cuándo sabes cuáles son tus opciones de elección y qué implica cada una de ellas, reunirás las condiciones para decir no y sentirte bien al hacerlo.

Voy a darle una oportunidad a su blog que tiene muy buena pinta...

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