Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
29 Jun 2015  |  maldomao           

Liberland: vive y deja vivir

Me entero el otro día que el 13 de Abril se creó un nuevo estado en Europa cuyo nombre lo dice todo: pretende ser la tierra de la libertad; donde el Estado se meta en la vida de la gente lo mínimo imprescindible; su motto es "vive y deja vivir".

Parece que han encontrado un trozo de tierra que no quiere nadie, entre Servia y Croacia, de unos 7 km2, y un grupo de heroicos liberales están intentando crear un país nuevo, a ver si les dejan. Es emocionante, histórico; yo ya he aportado mi granito de arena al proyecto.

El intento parece que va muy en serio: tienen varias páginas web de calidad (la oficial, otra de noticias), están grabando la aventura (van a hacer un documental), están trabajándose la diplomacia con montones de países, etc. La verdad es que impresiona la cantidad de medios que están movilizando.

Una presentación del actual presidente Vít Jedlička:



En la pagina web oficial puedes solicitar la nacionalidad y lo están haciendo muchos miles de personas de todo el mundo según he escuchado.

Seguiré las andanzas de los fundadores y les apoyaré en lo que pueda para que experimenten la utopía liberal.

Copio y pego una introducción preciosa de Juan Pina a esta, por el momento, utópica idea:

A lo largo de la Historia, los más diversos grupos humanos basados en afinidades de cualquier naturaleza (etnocultural, ideológica, religiosa), si no se sentían bien tolerados por la sociedad de origen, siempre tenían la posibilidad de trasladarse a otras tierras donde fundar una comunidad nueva, con sus propias normas y su propia organización política. Este derecho, del que tan poco se habla, se ha visto mermado hasta prácticamente desaparecer, y ello se ha debido a la insaciable expansión territorial de un tipo de organización: el Estado. El ancho mundo se ha estrechado por la voracidad del club de Estados soberanos, un club que no llega ni a doscientos cincuenta miembros pero se ha repartido el cien por ciento de las tierras emergidas (salvo la Antártida, que también está gobernada por un tratado entre Estados). Hoy los cuáqueros y los menonitas lo tendrían muy difícil para emigrar en masa y establecer su propia comunidad política en otro lugar.

En general, la soberanía de un Estado sobre una porción de tierra deriva de la fuerza ejercida en el pasado para asentarla, y se mantiene en virtud de los acuerdos con los otros Estados. El entramado del Derecho internacional, frecuentemente criticado como el menos derecho de los Derechos, existe únicamente para beneficio del mencionado club de Estados. Ya desde los tiempos de la Sociedad de Naciones, la pretensión de la “comunidad internacional” es imponer la cristalización del club de Estados, dificultar hasta el extremo la aparición de otros nuevos y sacralizar las fronteras y el poder de cada Estado sobre las tierras correspondientes y sobre quienes las habitan.

El Estado-nación es una construcción política consolidada por el nacionalismo idealista y romántico del siglo XIX, una metaideología colectivista que ha permeado a regímenes de todos los colores políticos y que ha servido una y otra vez para justificar guerras y genocidios. Es un constructo superado ya por la realidad tecnológica y por la globalización —no sólo económica— de nuestro mundo. En consonancia, el Derecho internacional debería evolucionar hacia la fluidificación de las estructuras político-territoriales, estableciendo procedimientos sensatos, legitimadores y pacíficos para la aparición, escisión, unión, asociación y disolución de estas entidades. En esto como en todo, la libre competencia es beneficiosa. Un mundo altamente descentralizado, con una organización política atomizada en muchos Estados pequeños —vinculados apenas por una carta común de libertades individuales y por el libre comercio y el libre tránsito y asentamiento de las personas—, es cada vez más viable y sería más acorde con la realidad de nuestro tiempo. Ayudaría al objetivo hoy esencial de reducir a su mínima expresión el poder de cada uno de esos Estados sobre el individuo soberano, ya que estarían en permanente competencia para no perder empresas y población. Y permitiría que los grupos humanos decididos a establecer comunidades normativas propias pudieran hacerlo, ensayar sus modelos y compararse con sus vecinos. En su magnífica novela Perfectopía, León Hernández presenta un interesante escenario de coexistencia local entre comunidades políticas vecinas autogobernadas con criterios ideológicos diversos, en competencia. Se revela así la superioridad de la libertad sobre la coerción, y del orden espontáneo sobre la planificación central de cualquier Estado.

El problema persistente es el nacionalismo: lamentablemente, la mayoría de los proyectos disruptivos respecto al statu quo estatal están fomentados por quienes aspiran a constituir Estados nuevos pero basados también en mitos nacionales, pasando a formar parte del club. Pese a ello, en las últimas décadas hemos asistido a diversos proyectos visionarios de microestados no nacionales. Tal vez el más interesante haya sido la República de Minerva, implacablemente desmantelada por las potencias vecinas pese a haberse constituido en un arrecife ajeno, en aquel momento, a la soberanía de cualquiera de ellas.

Hoy estamos viviendo una nueva Minerva: el proyecto libertario de la República Libre de Liberland, afianzado igualmente sobre una pequeña porción de “tierra de nadie” a orillas del Danubio, entre Croacia y Serbia. El impulsor, el checo Vít Jedlička, ha aprovechado con astucia el vacío jurídico-internacional sobre ese territorio de siete kilómetros cuadrados, pero ya ha tenido que sufrir dos arrestos por parte de las fuerzas croatas, pese a que Croacia considera Liberland territorio serbio y Serbia reniega de su soberanía.

Los libertarios vemos con una sonrisa lo nerviosos que se ponen los estatistas ante este tipo de procesos. En 1972 se celebró incluso una conferencia internacional para acabar con Minerva, y se empujó al rey de Tonga a reclamar la soberanía del arrecife, que fue apresuradamente reconocida por los demás Estados del club para “legitimar” la ocupación de Minerva y la expulsión de sus fundadores. Ahora, arden los teléfonos para apremiar a Zagreb y Belgrado a ponerse firmes respecto a Liberland e impedir el sueño de miles de libertarios: ensayar pacíficamente su modelo de sociedad en un nuevo y minúsculo país que, de todas formas, casi cuadruplica la extensión del Estado monegasco, este sí reconocido internacionalmente. Pero Liberland se ha convertido en un fenómeno mediático en Europa y Norteamérica. La nueva quebrada de Galt cuenta ya con más de ciento cincuenta mil seguidores en las redes sociales y están comenzando a instalarse en su territorio los primeros colonos, avanzadilla de los miles de libertarios que se están inscribiendo como ciudadanos del nuevo país, cuyo lema es muy significativo: “Vivir y dejar vivir”. Ya veremos cuánto deja vivir el establishment estatista internacional a este pequeño gran país.



ACTUALIZACIÓN: Llego a la cuenta de twitter de Liberland España donde han twiteado algunas frases de la constitución:

Ninguna ley coartará el uso de cualquier tipo de moneda o materia prima como forma de pago consensuada.

20 representantes elegidos por la ciudadanía en listas abiertas formarán la Asamblea y esta elegirá a un canciller como jefe de estado.

El único servicio obligatorio, y al que no te podrías negar sin algún tipo de penalización sería ejercer de jurado en un juicio.

La oposición del 3% o más de la ciudadanía a una nueva ley, provocará su sometimiento a referéndum.

Ninguna ley limitará la libre circulación de personas, bienes o capitales entre las fronteras territoriales de Liberland

Ninguna ley restringirá el derecho de las personas a decidir sobre su propio cuerpo o relaciones que voluntariamente establezca con otras.

El presupuesto público no podrá ser usado para rescatar financieramente personas físicas o jurídicas ya sea de forma directa/ind.

Habría impuestos: Sociedades y sobre ingresos. Porcentajes por determinar. Cualquier otra propuesta de impuesto,será sometida a referendum

Sistema judicial: Civil, Penal y Supremo.

Ninguna ley obligará a la escolarización forzosa y reglada. Ninguna ley impondrá un currículo determinado a un centro educativo, en cualquier nivel del aprendizaje.

Ninguna ley regulará el matrimonio o uniones libres entre personas cualquiera que sea su opción.

El presupuesto público no podrá ser destinado al sostenimiento o financiación de partidos políticos.

5 únicos ministerios. Justicia Seguridad Interior Exteriores Tesoro

Ninguna ley permitirá que una propiedad privada sea expropiada para uso público sin consentimiento explícito de su propietario.

El déficit presupuestario será anticonstitucional. Ningún presupuesto con mayor gasto que ingreso puede ser aprobado.

Ninguna ley originará crímenes sin víctimas.

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