Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
14 Sep 2014  |  maldomao   BREVE         

La 'conveniencia' de seguir con los libros de texto

Muy buen artículo en NadaEsGratis sobre los intereses creados de todos los actores (excepto de los principales: los niños) para seguir con los libros de texto: ¿De verdad tenemos que comprar libros de texto para nuestros hijos? — Nada es Gratis

Otra muestra de a lo que nos lleva la burocracia indiscriminada y sin sentido; otro oligopolio comiendo de la mano de la administración; y lo peor, la ineficacia en el fin: proporcionar la mejor educación. Patético.

La conclusión del artículo no tiene desperdicio:

Los lectores de este post nunca osaríamos decir que algo es gratis sin más. Cuando decimos que la educación es gratis queremos decir que se paga con todos los ingresos del Estado, y no con pagos del usuario.

La exigencia de adquirir libros de texto es contraria al art. 27.4 de la Constitución que impide todo “copago” en la educación básica. Interesa resaltarlo porque la enseñanza es el único derecho fundamental que la Constitución garantiza directamente de forma gratuita. Para entendernos, no sería contrario a la Constitución que te pidieran aportar tu anestesia en una operación pero sí que te obliguen a comprar el libro de matemáticas para que tu hija de 7 años aprenda matemáticas.

Si el sistema no ha cambiado es porque sigue siendo conveniente. Conviene a muchos padres, para quienes es más fácil comprobar si su retoño se sabe los ríos de España, o la tabla del 9, que comprobar si sabe redactar, contar una historia, o pensar analíticamente. Conviene a muchos profesores porque les exime de pensar tareas distintas que estimulen al estudiante. Conviene a los burócratas ministeriales, porque les permite controlar que el sistema es igual para todos (aunque los parámetros de igualdad sean artificiales). Conviene a los políticos porque es la forma de asegurarse un cierto control sobre el sistema educativo. Y conviene a las editoriales porque les proporciona una subvención, sin someterse a los límites formales de las mismas, y un mercado cautivo con dedicados padres.

La discusión sobre los libros de texto es un síntoma de la baja calidad del debate sobre la educación en España que ha apuntado entre otros Luis Garicano. Se habla del idioma en que deberá impartirse la enseñanza (el famoso problema del catalán), o de las horas de religión que deberán impartirse, y se deja de lado la cuestión principal: qué se enseña y cómo. Esto es grave porque hay indicios de que la enseñanza basada en un único manual centralizado y sin margen para los profesores mina la creatividad y es una fábrica de futuros escribanos.

También es un síntoma de que el niño –usuario pero no votante- no está en el centro del sistema. Cuando son pobres, son estigmatizados por ir sin libro o con libros prestados. Y cuando no lo son, seguramente aprenden menos y peor.

Por último, el sistema actual es un síntoma más del capitalismo de amiguetes (crony capitalism) porque nadie parece querer enfadar a un sector editorial con nutridas relaciones con los medios de comunicación.

HACER UN COMENTARIO: