Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
1 Sep 2014  |  maldomao   BREVE         

¿Hacia una nueva descentralización/regeneración de Internet?

Interesantes reflexiones de Enrique Dans sobre una posible (según él inevitable) vuelta a una Internet descentralizada.

En el diagnóstico creo que todos estamos de acuerdo: las amenazas a la libertad y a la falta de control -claves del gran éxito del invento- son cada vez mayores. Por un lado están los interesados en controlar la vida de la gente: políticos liberticidas, y por otro las grandes empresas que quieren controlar el medio para sacar más tajada: operadoras de telecomunicaciones y algunas empresas de Internet.

Yo siempre he estado tranquilo a este respecto, y cada vez lo estoy más: creo que se dan unas condiciones tecnológicas, de gente formada y comprometida muy buenas, para que si la cosa se pone fea podamos construir otra internet paralela en muy poco tiempo (en términos históricos).

En otras palabras: que si las empresas que sostienen el tinglado de internet no dan la talla y empiezan a controlar y subvertir excesivamente los valores de la red, estamos un ejercito de técnicos (y empresas que se apuntarían a la oportunidad) para volver a rehacerla. El imparable avance tecnológico no haría más que facilitar esa tarea.

Según el artículo ya están apareciendo iniciativas en esta dirección. Saco lo mejor:

Definitivamente, la red que tenemos hoy no tiene demasiado que ver con lo que sus creadores originales pensaron para ella. El sueño de una red completamente descentralizada y de imposible control choca con unas operadoras que poseen la mayor parte de la infraestructura, empeñadas además en rentabilizarla privándola de su naturaleza intrínsecamente neutral y revendiendo canales preferenciales al mejor postor, y de gobiernos ávidos por vigilar todas las comunicaciones que tienen lugar en ella.

A partir de un esquema original sencillo y de un protocolo caracterizado por la simple conmutación de paquetes, hemos construido complejos esquemas de seguimiento de los usuarios, sistemas de identificación persistentes y formas de control que harían palidecer al mismísimo George Orwell. De ahí que la idea de volver a descentralizar la red, de redefinir las comunicaciones al margen de las operadoras y los gobiernos, haya estado en la mente de numerosas personas desde hace ya bastantes años.

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Pero el desarrollo que ha terminado de impulsar el tema, sin duda, ha sido el de la movilidad: actualmente, millones de personas de todo el mundo llevan en sus bolsos y bolsillos un ordenador con capacidades de comunicación avanzadas, que puede ser utilizado como ladrillo fundamental para construir esa red. Y de hecho, así lo estamos empezando a ver, por primera vez con suficiente entidad como para considerarlo viable: en países como Irak o Taiwan, en el curso de protestas ciudadanas que querían eludir la vigilancia o el bloqueo de la red por parte del gobierno, miles de ciudadanos han estado recurriendo a una aplicación, FireChat, que les permite precisamente eso: conectar dispositivos entre sí y crear una red completamente descentralizada, en la que todos los dispositivos actúan como nodos de una red mesh.

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La empresa ha conseguido atraer nada menos que al francés Xavier Niel, creador del segundo proveedor de acceso y el tercer operador móvil de Francia, Free, y que recientemente se ha embarcado en la puja por hacerse con T-Mobile US, el cuarto operador norteamericano, con más de cincuenta millones de clientes. Rápidamente, hemos visto desatarse todo tipo de especulaciones uniendo el potencial de ambas empresas: la aplicación de Open Garden ha sido hasta el momento descargada unos cinco millones de veces, pero afirma que en zonas con densidad de población elevada, bastaría con un 7% de terminales con ella instalada para poder proporcionar acceso a la web a todos los usuarios sin necesidad de estar conectados a un operador o a una red WiFi directamente, convirtiendo a las operadoras en redundantes. ¿Qué llevaría a que precisamente una operadora protagonizase una especie de “suicidio” proponiendo un servicio que genera su propia pérdida de importancia? Precisamente eso, la auto-disrupción como forma de innovación, el intento de capitalización de un fenómeno que, aunque tú no lo provocases, terminaría por suceder. Poder ser la primera empresa de telecomunicaciones en un mundo post-operadoras. Un futuro para el que indudablemente falta aún bastante tiempo, pero que podríamos estar empezando a vislumbrar.

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y si algo tengo claro es que el incremento de potencia y la progresiva ubicuidad de los terminales móviles es un desencadenante seguro para la aparición de este tipo de redes, primero vinculadas con circunstancias específicas (bloqueos, censura, control, etc.), pero en algún momento, de manera totalmente generalizada.

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