Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
18 Apr 2015  |  maldomao   BREVE         

Los salarios no dependen de la voluntad política

Esta entrada pretende atacar a una de las creencias politico-económicas más dañinas para la autonomía de los individuos y para el progreso económico de un conjunto de ellos (familia, sociedad, región, país).

Creo que es una idea es sencillísima; intuitiva, de sentido común; si no fuera porque estamos totalmente imbuidos en una cultura de paternalismo estatal que confunde a bastante gente.

Empiezo con una base de teoría general de un artículo de Rallo en ElConfidencial:

El paro es un fenómeno inexistente en la inmensa mayoría de mercados que componen una economía: si la demanda de un producto se reduce, su precio tiende a reducirse lo suficiente como para lograr que todas sus unidades se vendan. En el mercado laboral, sin embargo, la rebaja de los salarios se encuentra obstaculizada por regulaciones como los salarios mínimos o los convenios colectivos, presuntamente dirigidas a 'proteger' a los trabajadores: por ejemplo, entre 2008 y 2015, los salarios medios españoles apenas se redujeron un 2,7% en términos reales.

Sin embargo, si el coste laboral no baja lo suficiente tras un desplome de la demanda empresarial por trabajadores, lo que sucederá es que el desempleo inevitablemente se incrementará. No se trata de ninguna consecuencia económica extraordinaria propia del mercado de trabajo: es exactamente lo mismo que ocurre en cualquier otro bien o servicio. Si los consumidores de un producto dejan de querer comprarlo y su precio se mantiene rígido, entonces se quedará sin vender: a falta de ajuste en los precios, el ajuste termina viviéndose en las cantidades demandadas. Por ello, la legislación que pretende proteger a los trabajadores de cualquier recorte salarial en realidad termina condenando a buena parte de esos trabajadores al desempleo, esto es, a sufrir un recorte salarial absoluto (sueldo cero).

Añado varios párrafos explicativos de este buen artículo -y breve lección de economía- de J.Ramón Rallo sobre la cuestión:

En realidad, la razón que explica los bajos sueldos españoles es bastante simple: nuestra muy baja productividad, esto es, nuestra muy baja capacidad para producir bienes y servicios por trabajador. Los salarios, más allá de una magnitud monetaria, son una cantidad de bienes y servicios que deseamos tener a nuestra disposición: comida, ropa, alquileres, televisores, ordenadores, periódicos, libros, viajes, etc. Para que los salarios reales suban, por consiguiente, es necesario incrementar los bienes que producimos (es decir, el PIB): sin más bienes es imposible que haya más salarios.

...

Para incrementar salarios, por consiguiente, tenemos que aumentar la producción por trabajador; es decir, la productividad. No hay otra. Creer que los salarios pueden incrementarse sostenidamente por decreto equivale a creer que podemos producir abundantes bienes y servicios por decreto. Pero por mucho que impongamos desde el BOE que llueva maná, el maná no lloverá: para vivir mejor, debemos ser nosotros quienes fabriquemos aquellos bienes y servicios con los que viviremos mejor.

El punto, pues, pasa a ser cómo incrementamos la productividad de España. Y la respuesta es simple: con más bienes de capital que eleven el potencial productivo de nuestros trabajadores. Capital físico, capital humano, capital tecnológico y capital social en sus adecuadas proporciones y estructuras (no cualquier inversión en cualquier bien de capital sirve). Para que cada trabajador produzca más, sólo nos queda dotar a cada trabajador con mayores y mejores herramientas.

Es aquí, de hecho, donde entran los dos caminos más seguros hacia la prosperidad colectiva: el ahorro y la libre competencia. El ahorro es la materia prima que permite financiar la inversión en nuevos bienes de capital y la libre competencia es el marco económico donde descubrir qué bienes de capital específicos y en qué proporciones exactas deben ser producidos.


POSDATA: Cuando digo que 'Los salarios no dependen de la voluntad política' me refiero a entornos con economías medianamente abiertas y avanzadas. Es evidente que la coacción estatal puede ser usada por la política para manipular la economía y los salarios. De hecho, esto pasa; lo intentan; pero las leyes económicas terminan por imponerse en entornos con cierto respeto a la libertad.

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