Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
13 Dec 2014  |  maldomao   BREVE         

Diferencia entre corrupción pública y privada

En un reciente artículo donde sacaba algunas conclusiones a raíz del caso de la beca de Íñigo Errejón, Juan Ramón Rallo, también contesta al argumento defensivo típico de los valedores de lo público: que en el ámbito privado también se dan los mismos males (corrupción, nepotismo, arbitrariedad, etc), con estas palabras:

Es verdad que la reducción del tamaño del Estado no garantiza que la corrupción no se traslade del ámbito estatal al ámbito privado. Por ejemplo, la misma cuestionable concesión de un proyecto de investigación a un amigo podría haber tenido lugar –y tiene lugar diariamente– en el marco de las universidades privadas. La diferencia entre un caso y otro, sin embargo, es clave: la corrupción estatal, a diferencia de la privada, deriva del abuso de un poder que no le ha sido otorgado al Estado de manera unánime por todos los que la sufren. Por ejemplo, un ciudadano andaluz puede ser plenamente consciente del nepotismo y de la endogamia de las universidades públicas, pero carece de la libertad para dejar de financiarlas. En cambio, el accionista, el benefactor o el estudiante de una universidad privada corrupta hasta la médula son perfectamente libres de dejar de darle apoyo financiero y de dejar de relacionarse con ella en cuanto lo deseen. En otras palabras, la corrupción estatal es un asunto público porque los ciudadanos no podemos escoger no interactuar con el Estado: éste nos impone por la fuerza la interacción. Por consiguiente, la corrupción del Estado termina convirtiéndose en una extracción de rentas y de libertades de la mayoría que ignora o tolera la corrupción sobre la minoría que la conoce y la reprueba, sin que ésta minoría pueda defenderse por ninguna vía. En cambio, la corrupción privada es un asunto particular que sólo afecta a las partes voluntariamente implicadas, pudiendo cada cual defenderse de la misma finiquitando cualquier relación con el órgano corrupto (lo que no significa, claro, que cuando sea delictiva no deba ser perseguida por los tribunales).

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