Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
27 Oct 2014  |  maldomao   BREVE         

La importacia de Apple SIM y Apple Pay

Enrique Dans dedica varias de sus últimas entradas a una idea que me acompaña desde hace unos años; en este caso protagonizada por Apple a raíz de sus últimos anuncios. Yo le llamo infodominio. Es el proceso lento pero imparable en el que las empresas dedicadas a las tecnologías de la información van a ir dominando la mayoría de sectores y actividades económicas. Esto no quita para que algunas empresas tradicionales se adapten al entorno y prácticamente se conviertan en empresas tecnológicas para sobrevivir en el negocio.

Esto ya está sucediendo y la causa creo que es evidente: nadan a favor de la corriente. Son capaces de sacar partido a la tecnología hegemónica del momento, la que más valor aporta y es capaz de cambiar las reglas del juego. Es algo análogo a lo que va a pasar con los profesionales: la brecha digital, de la que ya he hablado muchas veces aquí.

Retomando el caso concreto y actual de Apple con los recientes lanzamientos Apple SIM y Apple Pay, Enrique Dans cree que la empresa puede tener la intención de convertir a bancos y operadoras en commodities. Estos nuevos y ambiciosos productos son posibles gracias al aumento de su poder de negociación en esos sectores derivado de su éxito comercial y económico.

Voy con los artículos.

Simpático este sobre lo que podría estar tramando Apple: Apple y su plan de dominación mundial » El Blog de Enrique Dans

Ya más serio y concreto este artículo sobre Apple SIM: Apple y la comoditización de la operadora » El Blog de Enrique Dans

Saco lo mejor:

Desde los inicios de la telefonía móvil, las operadoras han dominado la tarjeta SIM. Una pieza convertida en fundamental, que podía determinar que el terminal funcionase o no en las ofertas vinculadas a un operador específico, y sobre todo, que representaba la relación con el cliente, su identidad a nivel global, la llave entregada en el momento de la firma del contrato que encarnaba los detalles de la facturación. ... El mercado se dividía entre los que acudían a una tienda de telefonía de una operadora a hacerse con un terminal en función de los puntos de su programa de fidelización o las ofertas vigentes en ese momento, o los que íbamos directamente a una tienda de electrónica de consumo, pero tanto en un caso como en el otro, el siguiente paso para poner en marcha nuestro dispositivo era obtener una SIM de una operadora.

De repente, y sin que hayan trascendido los detalles de la negociación, Apple lanza, por el momento únicamente en los Estados Unidos y el Reino Unido, un dispositivo que ya trae la tarjeta SIM en su interior, suministrada por la propia marca de la manzana. El cliente enciende su dispositivo, y se encuentra, por el momento, con una oferta de tres operadoras, AT&T, Sprint y T-Mobile, compitiendo entre sí. En el Reino Unido, la que aparece es EE, una joint venture de T-Mobile y Orange. Y dominando ese panorama, una clara advertencia de Apple: las operadoras participantes pueden cambiar.

El movimiento representa un duro puñetazo encima de la mesa: ¿quién manda aquí? Claramente, el propietario del dispositivo, la pieza que realmente eligen los clientes, que pasa ahora a tener la potestad de decidir qué operadoras son ofrecidas a sus compradores, y que pone en marcha, de facto, una auténtica plataforma para que las operadoras compitan entre sí.

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De hecho, y con estos mimbres en su lugar, Apple podría decidir hacer un cesto en el que fuese ella la que directamente factura al cliente en lugar de la operadora, a través de la cuenta de iTunes correspondiente, mientras el usuario decide en cada momento con qué operadora contrata en función de sus preferencias, de las características de la oferta o de otras situaciones. Una auténtica comoditización de la operadora, que pasa a ser una pieza potestativa que el cliente puede cambiar con unos cuantos toques en la pantalla de su dispositivo, una opción más que Apple ofrece al cliente. ... Para Apple, dominar la SIM supone un paso de gigante en la relación con el cliente, un replanteamiento de la ecuación de poder que pone las cosas en su sitio: el cliente me elige a mí por la calidad o atractivo de mis dispositivos, y pasa por la operadora a modo de “mal menor”, de “requisito” para que mi dispositivo se conecte, una obligación de tener que contratar con – no lo olvidemos – la industria tristemente protagonista del mayor número de reclamaciones de los clientes en todos los países. A partir del movimiento de Apple, el planteamiento es sensiblemente diferente: el cliente adquiere mi dispositivo, y yo, fabricante, le doy a elegir entre las operadoras que considere oportuno en cada momento. Si quieres estar ahí, en mi dispositivo, ponte a negociar conmigo y ya veremos.

Para acabar otro sobre cómo Apple Pay es un intento mucho más ambicioso y prometedor que todo lo que se ha hecho anteriormente para lograr que nos olvidemos de la cartera: El primer día de Apple Pay » El Blog de Enrique Dans

Saco las diferencias con los intentos anteriores:

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¿Qué ha hecho diferente Apple a la hora de lanzar Apple Pay? Fundamentalmente, moverse especialmente bien en varios aspectos: por un lado, el desarrollo de tecnología propia y patentes que definen el llamado secure element, la parte protegida del chip en la que se procesan las transacciones. En la robustez de este elemento está en gran medida el futuro de todo el sistema, en muchos sentidos: no solo en la dificultad de obtener acceso al mismo y a su cifrado, sino también en la gestión de su difusión y la cesión de su uso a terceras partes de cara a una eventual difusión del sistema en mercados en los que los dispositivos de la marca poseen cuotas de mercado inferiores a las que disfrutan en su mercado principal. Por otro, la gestión de las alianzas: ningún competidor anterior había sido capaz de apalancar sus planes en un número de acuerdos tan elevado con competidores tan significativos y tan difíciles de poner de acuerdo: compañías emisoras de tarjetas de crédito, de procesamiento de pagos, cadenas de tiendas representativas de todo tipo, y bancos, que ya en el día del lanzamiento se contaban por varios centenares. Frente a semejante despliegue, intentos anteriores que implicaban únicamente a un banco, una compañía de tarjetas de crédito y un solo tipo de terminal en el momento de su debut quedan reducidos prácticamente al ridículo.

En tercer lugar, la promesa de una gestión transparente de los datos, reflejada en una carta de declaración de intenciones del presidente de la compañía que trata de reflejar toda una filosofía corporativa, y por numerosas declaraciones, empezando por el día de la presentación del servicio, que mencionan elementos como la generación de un número único que minimiza el riesgo tanto de robo como de procesamiento posterior de la información como analítica, o el deseo de la compañía de que el usuario sea quien tenga la última palabra en el tratamiento de sus datos.

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Y finalmente, el elemento que suele caracterizar los productos de Apple: la usabilidad. De las incidencias mencionadas durante el primer día de uso, la gran mayoría parecen dirigirse a elementos como la falta de disponibilidad en determinados establecimientos o la escasa preparación de algunos empleados de las tiendas, pero muy pocos con respecto al mal funcionamiento o los problemas derivados del uso de sistema

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