Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
12 Sep 2015  |  maldomao   BREVE         

Sobre la dinámica del poder

Interesante esta noticia en El Confidencial donde hablan de un libro ('El manual del dictador. Por qué la mala conducta es casi siempre buena política') de dos expertos en política en el que exponen sus conclusiones después de estudiar la conducta de los que gobiernan; la dinámica del poder.

Según los autores las creencias corrientes sobre política son producto del adoctrinamiento del sistema educativo y los tertulianos de la tele pero nada tiene que ver con lo que ocurre en realidad. Así que dedican el libro a describir la realidad de “por qué hacen los políticos lo que hacen para llegar al poder, para mantenerse en él y para hacerse con el control del dinero”.

Lo más interesante son las cinco claves de su comportamiento:

Regla 1. Procura que tu coalición ganadora sea lo más pequeña posible. La gente que te sostiene, aquella que verdaderamente te hace ganar el poder y mantenerte en él, es a la que debes tener contenta. Cuanto menos son, más los controlas y mayor discrecionalidad tienes sobre los gastos.

Regla 2. Sustituye al que se mueva. Si tu selectorado de intercambiables, por utilizar los términos de Bueno de Mesquida, es amplio, podrás reemplazar fácilmente a cualquier alborotador que haya en tu coalición, y lo mismo pasa con los influyentes y los esenciales. Si tienes muchos seguidores suplentes, los demás quedarán advertidos de que deben ser leales y portarse bien o de lo contrario serán sustituidos.

Regla 3. Controla el flujo de caja. Para un gobernante siempre es mejor determinar quién come que tener una gran tarta de la que todo el mundo puede comer por sí mismo. Si controlas la caja, tú repartes las recompensas. Para los dirigentes, el flujo de caja más eficaz es el que empobrece a mucha gente y redistribuye el dinero de modo que unas cuantas personas seleccionadas –tus partidarios- sigan siendo ricas.

Regla 4. Paga a tus seguidores sólo lo suficiente como para conservar su lealtad. Recuerda que tus partidarios prefieren ser tú a depender de ti. Tu gran ventaja sobre ellos es que tú sabes dónde está el dinero y ellos no. Dale a tu coalición sólo lo necesario como para que no anden buscando a alguien para sustituirte y ni un céntimo más.

Regla 5. No saques dinero del bolsillo de tus seguidores para mejorar la vida de la gente. Lo que constituye la esencia del mando es pagar a los seguidores, no gobernar bien ni representar la voluntad general. Si eres bueno con la gente a expensas de tus seguidores, no pasará mucho tiempo antes de que te la tengan jurada. Una política eficaz para las masas no necesariamente granjea la lealtad de los esenciales, y es carísima. Es poco probable que los hambrientos tengan bastante energía como para derrocarte, de modo que no te preocupes por ellos. Por el contrario, unos miembros de la coalición decepcionados pueden desertar, dejándote en apuros.

Según dicen esta dinámica no solo es propia de dictadores, los gobernantes democráticos también la practican aunque sea de una forma más sutil o refinada:

Podría pensarse que estas reglas sólo funcionan en países regidos por dictadores, como sugiere el título del libro. Sin embargo, y desgraciadamente, aclaran Bueno de Mesquida y Alastair Smith, los líderes de las naciones democráticas obedecen estas reglas al igual que los tiranos y los autócratas porque, como cualquier dirigente, quieren conquistar el poder y permanecer en él. El problema para los demócratas es que se enfrentan a diferentes limitaciones y tienen que ser un poco más creativos para que les salga bien. Hay diferencias, sí, pero en esencia, todos los dirigentes son iguales.

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