Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
24 May 2014  |  maldomao   BREVE         

Sharing economy, explicada con ejemplos

Aprovecho la columna de Enrique Dans en Expansión para interiorizar el concepto con dos ejemplos muy actuales y didácticos. Más actividades sufriendo la innovación disruptiva; esto es un no parar. Saco el texto completo:

Airbnb, Uber… si no las conoce, no se preocupe: las va a conocer pronto. Son ejemplos de la llamada sharing economy o economía P2P, una forma de incrementar la eficiencia de la prestación de servicios, habitualmente además saltándose muchas de las restricciones que había en los sistemas anteriores.

Airbnb permite que cualquier propietario de una casa o apartamento lo ponga en alquiler. Uber, que cualquiera que tenga un coche pueda recoger y transportar viajeros. Y hay muchos ejemplos más. Cualquiera de ellos se convierte en inmediata amenaza para sectores como los hoteles, los taxis, u otros. De hecho, suelen ser denunciados por sus homólogos tradicionales, que los ven como competencia desleal, un verdadero escándalo.

La paradoja es que, además, todos comparten una característica curiosa: los competidores clásicos los menosprecian. Los hoteles ven a Airbnb como una alternativa barata, para turistas cutres de mochila, y se imaginan apartamentos sucios, auténticos cuchitriles. Los taxistas hablan de Uber como del demonio, y se imaginan vehículos descuidados y conductores con antecedentes penales.

La realidad es que la mayoría de las personas que conozco que han usado Airbnb no eran precisamente turistas de mochila, y además, han tenido en muchos casos una experiencia mejor que en un hotel. Algunos han encontrado apartamentos preciosos en pleno centro de las ciudades que visitaban, propiedades casi de lujo, o neveras llenas de refrescos como detalle del dueño de la casa. Con Uber, los que lo prueban, repiten, y hablan de mejor servicio, conveniencia absoluta, coches cuidados, y conductores muy amables.

La paradoja de la sharing economy es que, en muchos casos, el servicio que proporciona es mejor que aquel al que sustituye. Y que aquellos que sufren la disrupción, generalmente no se enteran.

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