Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
31 Jan 2014  |  maldomao   BREVE         

La clase creativa

Vía sintetia llego a este interesante artículo que introduce lo que Richard Florida ha definido como la clase creativa; algo así como la clase vanguardista en el mundo actual. Saco lo mejor:

Hoy nos encontramos ante una incipiente dinámica de cambio: silenciosa aunque abierta, menos transgresora aunque muy efectiva, ya no desea “estar contra” sino “ir delante”. Un conjunto de personas que provoca y aplica esos cambios y que afianza sus motivaciones en la autorrealización personal dejando de lado las necesidades habituales de la clase media basadas en la seguridad y en la comodidad. Y que emplea la tecnología como parte integrada y esencial de su vida.

La economía del siglo XXI va dejando atrás el taylorismo, la programación secuencial de tareas, los procedimientos estandarizados y la planificación “centralizada” para dejar paso a una economía basada en la innovación transversal (un material como el grafeno puede ser aplicable a múltiples sectores), la cognición (creatividad y proceso creador) y las relaciones (reputación o la persona como marca).

El sociólogo americano Richard Florida define, en su obra homónima, a este nuevo grupo como “La clase creativa”, personas ubicadas en cualquier esfera de la sociedad y cuyo trabajo consiste en crear nuevas formas significativas.

Según Florida, las motivaciones básicas de esta nueva clase son:

  • Individualidad o autoexpresión de la identidad individual. Hoy cada persona va camino de convertirse en una marca, estamos en la economía de la reputación.
  • Meritocracia: valorar el esfuerzo, los retos y los estímulos a través de la fijación de objetivos específicos. La creatividad es un proceso que debe responder a un fin, un resultado para un mercado concreto: distinguimos entre invención e innovación porque está última responde a una necesidad concreta y es comercializable en el mercado (economía de la innovación)
  • Diversidad y apertura: las personas creativas desafían las clasificaciones basadas en la raza, el género, el origen étnico y la preferencia sexual o el aspecto. Seguro que en alguna reunión ha pensado que esa persona que va con la camisa por fuera y barba de tres días no podría ser un directivo de la empresa y oh! sorpresa. Eres valorado por tu capacidad para crear y aplicar, no por quién eres o qué cargo ocupas.

Luego añade algunas otras actitudes, formas de pensar y conductas habituales en este grupo de gente. Saco con las que más me identifico:

Invierten mucho tiempo y dinero en formación ya que adquirir nuevos conocimientos y habilidades se ha convertido en una responsabilidad personal

Se definen por el contenido de su trabajo y por sus intereses personales

Quieren libertad para cambiar de trabajo y unirse a proyectos y actividades que les interesen personalmente (autonomía y flexibilidad)

Cambian la concepción del tiempo. La hora de trabajo ya no es la unidad de medida laboral como en la economía fordista, ahora lo es el resultado, independientemente de las horas necesarias para llegar a él.

Me identifico claramente con estas actitudes y conductas, así me uno al grupo de forma consciente :)


Más adelante habla de la importancia del entorno físico para este tipo de personas (este aspecto a mí no me importa tanto):

Parece claro que la clase creativa busca algo más: un entorno físico y social que necesite la creatividad y promueva el proceso creativo a través de la diversidad. Por ello, un ecosistema creativo local tiene un alto grado de impulso tecnológico, interacción social colaborativa y experiencias personales enriquecedoras. Todo espacio urbano es entendido como un potenciador de la capacidad creativa. Y en esta batalla por el talento creativo las ciudades tienen mucho que decir en los próximos años.

Por último aporta unas ideas sobre lo que habría que hacer en España para generar y atraer a este tipo de gente:

El primer reto que debe afrontar España es el educativo. Aunque incluyamos asignaturas relacionadas con la creatividad, el sistema sigue estando diseñado bajo un prisma taylorista, homogéneo, parcelado y técnicamente muy especializado. Pero el proceso creativo ya no es un asunto vinculado exclusivamente a determinados roles en la sociedad.

Muchos conocimientos y habilidades pueden ser adquiridos ya fuera del circuito formal por lo que el proceso educativo resulta largo y desincentiva la creatividad. Si la meta es crear un mercado de trabajo horizontal y multidisciplinar, el sistema educativo debe centrarse en trabajar metodologías para la creación y dejar libertad al estudiante para crear su perfil profesional.

El segundo tiene que ver con las organizaciones y su estructura. Al igual que sucede con la educación, empresas y organismos públicos siguen manteniendo estructuras donde la protagonista es la tarea (qué hago) y no el resultado (qué consigo). La clase creativa necesita liberar continuamente su potencial y no estar sometida estrictamente a mecanismos de supervisión y control jerárquico.

Las organizaciones que quieran competir inteligentemente deberán reducir sus niveles de mando, desarrollar líderes participativos que promuevan la autonomía en la toma de decisiones de estos equipos y que aseguren ante todo, el resultado. Para ello, es necesario desarrollar una estructura de organización por proyectos y no por funciones.

Y el último tiene que ver con nuestro entorno. Guarda relación con la idea de crear un país culturalmente innovador, donde la gestión del riesgo y la adversidad son el motor creativo del individuo, y la iniciativa emprendedora el instrumento para canalizar la creación. El papel del Estado es el de facilitador, más que supervisor y controlador

HACER UN COMENTARIO: