Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
19 Jan 2015  |  maldomao   BREVE         

Ejemplos de sistemas sanitarios (en Europa) con mucho peso privado

De los sectores que acapara el Estado en España con el que más dudas he tenido sobre lo adecuado de ser privatizado es el de la sanidad. Esta temporada he llegado casualmente a información sobre cómo lo gestionan en otros países; una buena forma de abrir la mente.

En primer lugar, un amigo que vive en Alemania me comentaba que allí puedes elegir entre seguros privados y públicos (que se supone competirán en igualad de condiciones) y me pareció entender que las entidades que ofrecen el servicio médico son todas privadas (algo parecido al modelo de Suiza que enlazo más abajo).

Por otro lado, hace poco leía este recomendable artículo sobre cómo Suecia ha transformado su Estado de bienestar (en los noventa llegó a ser insostenible) -ese país que suelen poner aquí como ejemplo los dogmáticos de lo público. Saco unos párrafos que demuestran cómo nos dan gato por liebre los demagogos:

Ahora en esos países existe un modelo avanzado y liberal que dejaría pasmado a la izquierda española por sus prácticas liberales basadas en la participación del ciudadano a través de la libre elección. Porque todas esas frases grandilocuentes que se emplean para referirse a la necesaria participación de los padres, de los alumnos y de los usuarios en el diseño de los servicios públicos, sólo se lo logra con la libre elección por parte los usuarios del proveedor que los presta. Esa es la verdadera fórmula de participación ciudadana.

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Es un modelo basado en el sistema de vales, por el que el contribuyente dispone de la posibilidad de escoger entre el prestador del servicio público -ya se trate de sanidad, educación, cuidado de hijos o ancianos- entre operadores públicos y privados. Pero que además, permite la libre entrada de cualquier operador, pues basta el cumplimiento de una serie de requisitos objetivos para que cualquiera pueda establecerse, sin limitaciones en cuanto al número o naturaleza de los operadores, conviviendo entidades privadas -con y sin ánimo de lucro- con otras de carácter público. Unas veces se trata de operadores locales pequeños, otras, grandes corporaciones de servicios. Todas operando en sana y libre competencia.

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El siguiente sector transformado ha sido el de la sanidad, logrado mediante la implantación del vale sanitario. Gracias a él, los suecos pueden elegir libremente centro ambulatorio, sin restricciones, pudiendo cambiarlo a lo largo del año. Los centros cobran una cantidad igual, sean públicos o privados, por cada cartilla y en función del perfil del usuario, pero con la condición de no poder rechazar a ningún solicitante. De igual manera, pueden escoger el centro de urgencias, quienes cobran de un fondo común por acto médico.

Finalmente también llegué recientemente a un buen reporte de una emigrante Española en Suiza donde explica lo básico y práctico del sistema de ese país. Resumiendo al máximo:

El sistema sanitario suizo es público-privado y, aunque el Estado garantiza el acceso de todas las personas a la asistencia sanitaria, son empresas privadas (cajas de salud o krankenkasse, en alemán) las encargadas de prestar la asistencia y, además, comercializar servicios sanitarios extra o complementarios de los que se consideran esenciales.

Haciendo cálculos orientativos y poco rigurosos, por lo que leo, el seguro médico para una persona normal tiene un coste muy bajo respecto a los salarios de este país: del 3% al 6% del salario mensual medio (aunque luego habría que sumarle el gasto hasta la franquicia); si vas sumando hijos la cosa empeora, pero partiendo de coste tan bajo sigue sin ser nada prohibitivo.


En resumen, que en países más civilizados la sanidad privada tiene mucho protagonismo y, como mínimo, compite en igualdad de condiciones con lo público, haciendo el servicio eficaz y eficiente para el usuario, que es de lo que se trata.

A pesar de que esto lo puede saber todo el mundo cogiendo su móvil del bolsillo, aquí seguirá durante años el pensamiento único (que tan bien propagan y afianzan los parásitos conscientes del sistema) de que la sanidad solo puede ser pública para ser accesible a todos.

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