Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
21 Jan 2014  |  maldomao   BREVE         

Aumentando mi nivel de escepticismo: el lado oscuro de Reticare

La casualidad me llevó el otro día a una lectura que me dejó de piedra, y que muestra nuestra debilidad cognitiva y racional (y mira que me esfuerzo por combatirla) como consumidores, y cómo empresas con pocos escrúpulos se aprovechan de ello.

El caso es que hace poco se lanzó un protector para la vista de las supuestamente peligrosas radiaciones lumínicas que emiten las pantallas LED de móviles y tablets. Incluso lo apunté en este blog en una entrada que ahora me parece ridícula, donde escribo lo siguiente:

No me he leído los papers, ni conozco detalles de la investigación, pero parece seria y, como mínimo, algo de cierto habrá. Así que por el principio de precaución y 13€ que cuesta cada protección probablemente me coja una para los aparatos con los que más leo.

La preocupación por mi salud ocular y la falta de tiempo me llevó a optar por comprar (lo tenía pendiente) esos protectores en vez de pensar e informarme adecuadamente sobre si realmente el producto tenía sentido. Especialmente patética es mi frase: pero parece seria y, como mínimo, algo de cierto habrá. Así somos y tenemos el mercado que nos merecemos.

Menos mal que en la comunidad internauta hay mucha gente, cada vez más, que se dedica a combatir la ignorancia, el engaño, la pseudociencia y el oportunismo. Hay escépticos, expertos y generosos que nos regalan cada día entradas como esta:

Reticare (II): Intentan censurar este blog | Ocularis

Saco el párrafo más importante: tan brillante como demoledor contra Reticare:

Hay otros negocios que ganan dinero “vendiendo salud” sin demostrar sus afirmaciones de forma consistente, pero la plausibilidad biológica de sus hipótesis es mayor, y en su publicidad son deliberadamente ambiguos (tal producto “puede” prevenir) para no pillarse los dedos. Sin embargo, Reticare ha ido un paso más allá, adoptando una hipótesis realmente incongruente sobre un tema que está muy regulado: hay organismos que vigilan la seguridad de las radiaciones de todos los dispositivos electrónicos. Para que nos entendamos, al vender con este tipo de afirmaciones se han puesto a la altura de la fobia a las antenas de móviles. En vez de jugar en el campo de lo “insuficientemente demostrado”, han decidio entrar de lleno en la pseudociencia. Es una apuesta arriesgada en la época de la información, ya que ese modelo de negocio se basa en: La moda de la tecnofobia: los dispositivos electrónicos no son naturales, por lo que deben ser muy malos. La falacia de autoridad: “estudios científicos” de una “prestigiosa universidad” “”demuestran”" …. La ignorancia de la población general, que no querrá o podrá acceder a información independiente y sin conflicto de intereses.

Vía el artículo de Ocularis llego a otro buenísimo de la corriente escéptica que entra en detalles científicos sobre el producto:

Los protectores de pantalla para tablets a 19 euros. ¿Realmente sirven para algo? | La mentira esta ahi fuera

Primero explican perfectamente qué tipo de luz emiten los diodos LED. En el fondo no es más que luz de un determinado rango de frecuencias, que, por supuesto, también forman parte de del amplio rango de la luz solar. ¿Cómo no pensé esto yo solito?

Los LEDs emiten luz aprovechando las propiedades de ciertos semiconductores y, entre otras ventajas, se encuentra que son muy eficientes. Un LED que consuma 16 W de electricidad puede llegar a emitir tanta luz como una bombilla que consuma 150 W. Pero no entraremos en detalles de cómo funcionan, sino que nos vamos a centrar en que su espectro es, evidentemente, muy diferente de las bombillas tradicionales. Los más comunes emiten luz en una estrecha banda alrededor de un color (rojo, verde, azul…). Y como en la mayoría de los casos queremos luz blanca, una técnica es usar LEDs de diferentes colores de forma que la combinación sea blanca. También existen LEDs que emiten directamente luz blanca.

...

Y es que la luz natural es más energética, variable e impredecible que cualquier LED, que está fuertemente regulado y medido. Como explican en este comentario de otro artículo crítico frente a Reticare, la luz ambiental de un día nublado supone más radiación lumínica que un tablet o un móvil.

En la segunda parte del artículo le da un buen repaso al estudio, la investigación científica, que justifica el desarrollo de Reticare. El repaso es largo y detallado, por lo que no lo pongo aquí, pero no tiene desperdicio. Saco la conclusión:

En cualquier caso, como ya dije más arriba, este trabajo que tanto se ha publicitado como evidencia de lo buenos y necesarios que son los filtros para las pantallas para tablets y smartphones no prueba nada de eso. Desde su propio planteamiento (es un estudio in vitro) hasta las dudas que plantea su ejecución invalidan cualquier afirmación que la compañía fabricante haga basándose en él.

Resumiendo, que no hay ninguna evidencia de que estas pantallas sean más perjudiciales para la vista que la luz natural, y que, por tanto, es muy probable que Reticare no aporte ningún beneficio. Elimino comprar esos filtros de mi lista de tareas pendientes.

Además, a partir de ahora, espero tener presente esta experiencia y no caer tan fácil en estas burdas campañas de marketing, y subo un nivel más mi actitud escéptica frente al mercado y la vida.

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