Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
10 May 2014  |  maldomao           

Escuela austríaca versus economía neoclásica

Últimamente he escuchado varias entrevistas y charlas de dos economistas de corte liberal bastante mediáticos: Daniel Lacalle y Juan Ramón Rallo. Este último me ha llevado a descubrir la escuela austriaca de economía, que se basa en ideas bastante interesantes, nada nuevas por otro lado, y contrarias a la economía neoclásica que impera actualmente.

Lo que más me gusta de esta visión del estudio de la economía es el realismo y la humildad de su enfoque. Su aproximación a esta ciencia social es de bajo nivel -a nivel de individuo-, creen en la subjetividad ('subjetivismo') del valor y el coste, y asumen el error y las limitaciones de la disciplina. Consideran que la información esta dispersa en la mente de los individuos y que es imposible conocerla completamente.

Esa humildad también se refleja en el objetivo, que es el análisis y la predicción de tendencias, no aspiran a nada más.

Por el contrario, la economía neoclásica intenta ser una ciencia empírica y cuantitativa, haciendo uso intensivo de modelos matemáticos basados en la estadística. Su objetivo es la predicción y, por tanto, y lo que es más peligroso, aspira al control de la economía.

La intención es buena pero sus modelos no. Para que sean manejables tienen que hacer demasiadas asunciones y simplificaciones de la realidad. Así que muchas matemáticas pero poca exactitud y muchos errores (no hay más que ver las rectificaciones constantes de sus predicciones, por no hablar de los desastres y burbujas varias que pueden estar ayudando a crear, aunque es difícil saber qué parte de culpa tiene la ciencia económica en ellas).

El problema de este enfoque dominante es, como he dicho, que creen que entienden lo que pasa en la economía y que pueden intervenir para controlarla y mejorarla.

Resumiendo, la escuela austriaca, consciente de las limitaciones del estudio de la economía por la falta de información, apuesta por el no intervencionismo, dejando que actué la inteligencia distribuida de los actores económicos. El enfoque neoclásico, por contra, confía en su conocimiento de la economía, es partidaria de la regulación y aspira al control centralizado.

¿Por qué ha triunfado la economía neoclásica o keynesiana sobre la escuela austriaca?

Esta buena pregunta le hacen a Juan Ramón Rallo en el segundo vídeo de abajo (1h 27min). ¿Por qué se ha impuesto en el siglo XX esta visión si parece que el sentido común y la sensated está de parte de la austriaca? Contesta lo siguiente:

A políticos y economistas les interesa más una visión keynesiana que austriaca o liberal de la economía, porque esta última pone límites y quita el sentido a la acción del político y el economista. La gente disfruta metiéndose en la vida de los demás; el poder quiere planificar la vida de la gente y el economista quier pasar a la historia y que se reconozca la utilidad de su trabajo, hay economistas que no tienen humildad intelectual.


Recursos

Enlazo los recursos con los que más he aprendido sobre la escuela austríaca:


Como primer recurso, una buena charla introductoria de Gabriel Calzada:

La escuela austriaca de economía | Gabriel Calzada - YouTube

La charla tiene dos partes. La primera una interesante perspectiva histórica:

Gabriel Calzada, desde una perspectiva histórica, explica los orígenes y desarrollo de la Escuela Austriaca de Economía, cuya fundación es atribuida a Carl Menger porque dio los primeros pasos cuando publicó la obra Principios de la economía política (1871), que se caracteriza por sus ideas subjetivistas en cuanto a los conceptos que plantea sobre el valor y el coste; así como aportes sobre la integración del factor tiempo en las relaciones económicas, introducción de una estructura de producción compleja e intento por aplicar el individualismo metodológico, entre otros.

Asimismo, plantea cómo ese pensamiento aparentemente novedoso de Menger es influenciado por algunos autores de la Escuela de Salamanca, Escolástica Tardía del siglo XVI: Francisco de Victoria, Martín de Azpilcueta Jaureguízar, Juan de Mariana, Luis de Saravia de la Calle, Luis de Molina y otros, quienes fueron los primeros que intentaron elaborar una teoría consistente y realista sobre la actividad económica desde el punto de vista moral y religioso.

También, menciona sus tendencias subjetivas en defensa del derecho individual y postura en contra de las intervenciones de los gobernantes; forma como esas ideas fueron difundidas por todo el mundo y escuelas que fueron surgiendo posteriormente hasta llegar a dicho autor.

Para finalizar, menciona a los autores que fueron seguidores de Carl Menger, quienes continuaron desarrollando sus teorías: Eugen von Böhm-Bawerk, Ludwig von Mises, Murray N. Rothbard, Friedrich A. von Hayek, entre otros, y diferencias intelectuales de la Escuela Austriaca de Economía con otras escuelas.

En la segunda parte (minuto 52) compara esta corriente de pensamiento con las alternativas.


El segundo es una densa e interesante crítica de Juan Ramón Rallo a la Teoría Keynesiana, tan de moda ahora en la crisis y que ha llevado a medidas tan demenciales como el Plan E de Zapatero.

Los Errores de la Teoría Keynesiana por Juan Ramón Rallo - YouTube


Por último, interesante también la entrada sobre la Escuela Austríaca en la Wikipedia.

Saco la parte relativa a la metodología que me ha gustado especialmente:

La metodología es donde la escuela austríaca difiera más significativamente de otras escuelas de pensamiento económico. Las escuelas ortodoxas, tales como el keynesianismo o el monetarismo, adoptaron métodos empíricos, matemáticos y estadística y se centraron en la inducción para construir y probar teorías. Los economistas austríacos rechazaron los métodos estadísticos, los experimentos naturales y los experimentos construidos empíricos, al argumentar que, si bien son apropiados para las ciencias naturales donde se pueden aislar factores en condiciones de laboratorio, las acciones de los seres humanos son demasiado complejas para este tipo de tratamiento porque las personas no son sujetos pasivos y no adaptables. El economista austríaco Jeffrey Herbener ha afirmado que «no existen características estadísticas en el comportamiento humano. Es decidido no al azar y variable antes que constante.» Los austríacos argumentan que, más bien, se debe aislar el proceso lógico de la acción humana. Mises llama «praxeología» a esta disciplina. El método praxeológico austríaco se basa en el uso intensivo de la deducción lógica de lo que ellos argumentan que es innegable: los axiomas evidentes por sí mismos o hechos irrefutables sobre la existencia humana.

De acuerdo con los austríacos, la deducción es preferible a la inducción en la interpretación de la evolución económica, ya que si se realiza correctamente, conduce a ciertas conclusiones e inferencias que deben ser verdaderas si las suposiciones subyacentes son exactas. Los austríacos sostienen que la inducción no garantiza la seguridad como lo hace la deducción, ya que los datos económicos del mundo real son intrínsecamente ambiguos y sujetos a una multitud de influencias que no pueden ser separadas ni cuantificadas, una causa o la correlación con otra. Por ello, afirman que los métodos estadísticos empíricos, los experimentos naturales y los experimentos construidos no tienen forma de verificar la causa y efecto en los eventos económicos del mundo real, ya que los datos económicos pueden ser correlacionados a múltiples cadenas potenciales de causalidad.

Los economistas ortodoxos, en general, sostienen que las conclusiones alcanzadas por pura deducción lógica son limitadas y débiles. Los economistas Bryan Caplan y Paul Samuelson han afirmado que esta metodología ha llevado a la escuela austríaca a ser normalmente desestimada por las corrientes económicas dominantes.

La visión austriaca del sistema de mercado difiere de la empleada por la economía neoclásica. Los austríacos rechazan la posibilidad de que los consumidores sean indiferentes entre distintas opciones: la teoría neoclásica dice que es posible, mientras que Mises lo rechazó por considerarlo «imposible de observar en la práctica». Mises sostuvo que las funciones de utilidad son ordinales y no cardinales; por lo tanto, solo se puede clasificar las preferencias y no es posible medir su intensidad. Los austríacos rechazan las conclusiones basadas en la utilidad cardinal y critican a la economía ortodoxa por aceptar la cardinalidad, a pesar de que los economistas neoclásicos suelen indicar que su trabajo solo es válido para las preferencias ordinales. Mises argumentó que las "probabilidades" numéricamente exactas nunca podrían ser asignadas a los casos singulares, debido a que la confluencia única de eventos en cada momento de tiempo en los mercados reales hace que la asignación de probabilidades "objetivas" sea poco realista, ya que estos eventos son intrínsicamente únicos y no capaces de ser incluidos en modelos probabilísticos numéricos. Mises sostenía que la aplicación de la incertidumbre probabilística requeriría de la capacidad de reproducir con exactitud los acontecimientos objetivamente similares para obtener una comprensión exacta de la gama de resultados probabilísticos de cualquier evento y esto no es posible en los mercados reales, donde los acontecimientos pasados ​​de mercado afectan íntimamente el presente y el futuro.

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