Redescubriendo el mundo a los treinta
y tantos
Cuando se suponía que por edad ya teníamos cierto conocimiento del mundo, resulta que no, que poco de lo que nos han inculcado y enseñado sigue vigente.
Ahora toca desaprender, revisar creencias y cuestionar nuestro modelo de un mundo que nunca volverá
10 Mar 2018  |  maldomao           

Qué es ver y su relación con la física cuántica

Otro gran vídeo del canal de Youtube Kurzgesagt (que, por supuesto, merece una entrada propia), este introduciendo la teoría de cuerdas, me ha hecho entender con más claridad la rara naturaleza de la física cuántica:


Traduzco un extracto (a partir del minuto 1):

Ver es tocar; es un proceso activo (ondas electromagnéticas que chocan contra lo que vemos) no pasivo. Pero las partículas subatómicas son muy muy pequeñas, tan pequeñas que las ondas electromagnéticas con las que vemos son demasiado grandes para tocarlas.

La luz visible pasa sobre ellas sin interaccionar. Podemos intentar resolver esto creando ondas electromagneticas con menor longitud de onda, pero esto implica ondas más energeticas.

Cuando este tipo de ondas interactúan con las partículas las alteran debido a su alta energía: cuando miramos las partículas las estamos cambiando! Por tanto no puede haber precisión en la medida.

Este hecho es tan importante que tiene un nombre: El principio de incertidumbre de Heisenberg (es la base de la física cuántica).

Así, lo que se puede ver, más que partículas en sí, son sus poco definidas esferas de influencia... pero sabemos que existen. A pesar de esa gran limitación se las han ingeniado para hacer ciencia en este nivel subatómico creando la Teoría cuántica de campos.

23 Dec 2017  |  maldomao           

Introducción a la inversión en renta variable (a través de fondos)

Enlazo las cuatro entradas que he escrito esta temporada conforme me informaba y entraba en el ámbito de la inversión en renta variable.

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Entré a este mundillo de la mano de Martín Huete, crítico con sistema de distribución de fondos nacional y defensor de la opción de inversión pasiva para el ciudadano medio (desde mis conocimientos actuales ya no me aplica: no me parece la única ni la mejor opción de inversión). De cualquier forma sigue siendo un muy buen punto de entrada al tema:

Charla de Martín Huete (defensor de la gestión pasiva) - Las mentiras del Sistema. Usos y prácticas que perjudican al inversor.

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Mi siguiente tele-maestro fue Alejandro Estebaranz con su estupendo canal en Youtube 'El Arte de invertir'. Este vídeo es esencial para entender este tipo de inversión:

[VÍDEO] Buen vídeo de introducción a la inversión en renta variable (de El arte de invertir)

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Esta entrada es muy interesante para entender tipos básicos de gestión y el panorama de los fondos en España:

Incentivos en gestión pasiva vs activa y gestión tradicional vs independiente

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Para acabar, enlazo otra entrada en la que recopilo buena info sobre la interesante (entre otros motivos por la alta rentabilidad) filosofía de inversión llamada value investing:

Value investing y el fondo True Value

7 Oct 2017  |  maldomao     PERMALINK         

Aunque ya he creado varias entradas sobre el sistema de pensiones español, me gustó bastante el enfoque diferente de Miguel Antxo Bastos sobre los sistemas de pensiones de reparto en este artículo. Saco lo mejor (casi todo):

Pero únicamente si compartimos el discurso oficial sobre el sistema de Seguridad Social, que es considerado como una suerte de seguro o de inversión para la vejez, ambas afirmaciones (dudar de la sostenibilidad y considerar que es un esquema piramidal tipo Ponzi) pueden tener sentido. Lo que yo defiendo es que este sistema que padecemos debe ser considerado como un impuesto al trabajo (con un tenue vínculo con la prestación cobrada posteriormente, cada vez más tenue por cierto) puro y duro. Y como tal impuesto no tiene más problema de persistencia que la coyuntura económica de la base fiscal que lo sustenta, esto es, la riqueza de los contribuyentes españoles.

Los sistemas de previsión social de reparto fueron concebidos como una ingeniosa forma de recaudar tributos sin generar gran oposición social. Coloquen ustedes a millones de trabajadores a cotizar y pongan a muy pocos perceptores a percibir y tendrán un impresionante superávit fiscal. Al principio eran tan pocos los perceptores (la edad de retiro era como hoy de 65 años, pero la esperanza de vida al comienzo de estos sistemas se situaba entre 45 y 50 años), que prácticamente se les regalaba, o se les imponía una contribución muy pequeña. Ida Mae Fuller, por ejemplo, la primera pensionista de la seguridad social norteamericana, cotizó por valor de 22 dólares y recibió prestaciones por valor de 22.000. De tal forma, se eliminaban los recelos de los contribuyentes, que esperaban en el futuro disfrutar de tan actuarialmente beneficiosa prestación, y se reducían las previsibles resistencias políticas y sindicales a tal impuesto. El truco consiste en no considerarlo un impuesto, sino una forma de seguro, de ahí que todos los sistemas estatales de previsión usen la retórica del seguro en su propaganda, pues la resistencia de las personas a pagar un seguro es mucho menor que a pagar un impuesto a fondo perdido. Que no es un seguro quedó en su momento demostrado en el famoso pleito de los amish. Las creencias de los amish les permiten pagar impuestos pero no asegurarse y, por lo tanto, se negaron a cotizar a la Seguridad Social, pues se les vendía como un seguro. Fueron, por tanto a juicio, en el que se demostró que la Seguridad Social era en definitiva un impuesto y aceptaron integrarse en ella. Tampoco ayuda a considerarlo un seguro o una inversión el hecho de que la prestación asociada al pago esté condicionada. Los responsables de la Seguridad Social pueden cambiar a voluntad las condiciones de acceso a los beneficios e, incluso, negarla en determinados casos: si se trata de realizar trabajos remunerados, volver a casarse, no cumplir un mínimo de años o cualquier otra condición que tengan a bien imponer. Esto implica que la prestación no es algo a lo que tengamos derecho, sino que los administradores públicos son quienes deciden cuándo y cómo podemos percibirla. Y nada impide que las condiciones sean cambiadas las veces que haga falta, incluso cuando ya hemos comenzado a ingresar la prestación (preguntémosle a los pensionistas griegos o portugueses).

Los ingresos recaudados por el sistema de Seguridad Social no se guardan en ninguna parte, de la misma manera que ocurre con cualquier otro impuesto, se ingresan como una partida más en los presupuestos generales del Estado y son gastados de forma indistinta de las demás partidas. La única diferencia es que a efectos contables figuran de tal forma que aparentan ser una entidad aparte autofinanciada, cuando en realidad no lo son. De hecho, cuando la autodenominada Seguridad Social incurre en déficit, como en los últimos tres años, la diferencia es cubierta con otras partidas presupuestarias o con la emisión de deuda pública, como cualquier otro ministerio o agencia pública. De la misma forma que asumimos que los gastos en universidad o justicia no se cubren con los ingresos que generan esos servicios (las matrículas o tasas judiciales no sostienen tales prestaciones) deberíamos hacer lo mismo con las pensiones públicas. Si lo recaudado no llega, se recurre a otras fuentes o simplemente se recorta la prestación. En ninguna parte está escrito que tengamos derecho a una determinada cuantía de pensión y en ninguna parte está estipulado cuándo la vamos a percibir. Las últimas reformas de 2011 y 2013 recortaron de forma sibilina (endureciendo los requisitos de acceso e introduciendo conceptos nada claros de sostenibilidad) y retrasaron dos años la prestación. Nada impide que vuelva a hacerse una, dos y las veces que los gobernantes que democráticamente nos dimos decidan, pues la determinación última de las pensiones solo les corresponde a estos últimos.

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Los sistemas de pensiones de reparto no son de Ponzi porque no existe una promesa de rentabilidad ni un plazo y porque la población afectada por el sistema no sólo no puede salirse de él sino que puede ser obligada a incrementar su cotización a voluntad del gestor del esquema. Ojalá el sistema de pensiones fuese un sistema piramidal, pues de esta forma sólo los que decidieron invertir su dinero allí se verían afectados y, dado que un sistema de este tipo es muy inestable, ya habría reventado hace mucho tiempo y el daño causado habría sido mucho menor y más limitado.

Como podemos ver, el sistema de pensiones de reparto es el impuesto perfecto. Primero, porque no es percibido como tal por buena parte de la ciudadanía, sino que es visto como un sistema de inversión o ahorro a largo plazo según el cual el dinero está bien custodiado por benéficos gobernantes a la espera de nuestro retiro. Esta visión incluso es compartida por los críticos del modelo, quienes comparten en el fondo esta idea, y lo analizan desde las premisas que los gobernantes nos venden y no desde su verdadera naturaleza impositiva. Además, y esto es si cabe lo más relevante, la Seguridad Social se ha convertido en una de las principales instituciones legitimadoras del poder estatal. Representa la cara más amable del Estado, pues se preocupa por los más desfavorecidos de nuestra sociedad y, sobre todo, nos ata a él. Millones de personas en nuestro país no sólo dependen vitalmente de las rentas que el Estado decide darles sino que consigue que otros tantos millones estén interesados en que éste siga recaudando impuestos a las elevadas tasas que ahora lo hace para que nuestras pensiones puedan también ser satisfechas. Las pensiones forman, junto a la escuela y los medios de comunicación, la parte esencial del aparato legitimador de los Estados modernos.

Un buen comentario de Fernando Parrilla:

Un impuesto, por definición, no da derecho a nada a quien lo paga, mientras que cotizar da derecho a algo en algún momento concreto (aunque ese algo y ese momento esté condicionado a la legalidad vigente). O dicho de otro modo; el que no cotiza no tiene derecho a recibir lo mismo que el que sí lo hace. Así que no se puede definir como un impuesto, aunque sería algo parecido, pero con características propias.

26 Sep 2017  |  maldomao           

Value investing y el fondo True Value

Dentro de mi apredizaje sobre inversión en renta variable llevo un tiempo informándome sobre value investing, que es un tipo, una filosofía, de inversión.

Para empezar está muy bien esta charla de Rallo sobre los fundamentos económicos del value investing:


Esta forma de inversión se basa en la idea de que el mercado es ineficiente valorando algunas compañías y tratan de explotar ese fallo de mercado, intentan identificar esas empresas infravaloradas.

Saco la definición de la wikipedia:

La inversión en valor generalmente consiste en comprar valores a un precio bajo, determinado conforme a un análisis fundamental. Por ejemplo, dichos valores pueden ser acciones en compañías negociadas en mercados de valores que cotizan por debajo del valor contable, acciones que dan altos rendimientos en dividendos, acciones con un buen PER —la relación entre el precio o valor y los beneficios— o con un buen ratio P/VC.

Los partidarios del value investing, incluyendo Warren Buffett, afirman que su esencia es comprar acciones a un precio menor al de su valor intrínseco.​ La diferencia resultante de descontar el precio de mercado del valor intrínseco de la acción, es lo que Graham llama «margen de seguridad». El valor intrínseco o fundamental se refiere al valor contenido en la propia acción y se calcula generalmente sumando el ingreso futuro generado por el activo de acuerdo con un criterio de valor presente, o en otras palabras, es el valor descontado de distribuciones futuras. Sin embargo, tanto las distribuciones futuras como el índice de descuento apropiado tan solo pueden estimarse o calcularse, pero no determinarse con exactitud.

Si el precio de mercado es inferior al valor intrínseco o fundamental de la acción, en teoría su precio se elevará en el futuro cuando el mercado se ajuste. El problema principal es estimar cuál debería ser el valor intrínseco del título o acción. Otro problema es predecir cuando el mercado va a reflejar el valor esperado.

Lo más sorprendente es que parece que algunos de estos gestores consiguen alta rentabilidad y seguridad, poca volatilidad, al mismo tiempo.

Fondos Value en España

Según he visto por foros especializados los principales fondos value gestionados en España son: Bestinver, Cobas, Magallanes, Azvalor, True Value y Metagestion.

A partir de aquí me voy a centrar en un fondo; es el que más conozco y el que me está sirviendo para aprender y probar.

True Value

El primero que voy a probar es True Value. El principal motivo es que su gestor principal, Alejando Estebaranz, me ha introducido en el tema y demuestra lo que sabe y como trabaja en su canal de youtube (esto me ha generado mucha confianza que es lo principal cuando empiezas en algo):

El arte de Invertir - Youtube

En este post en la comunidad financiera Rankia describen bastante bien el fondo, saco los principal:

Las principales características de la gestión son:

  • Cartera compuesta por 20-30 empresas.
  • El 80% de la cartera son negocios de alta calidad, y sin componente cíclico.
  • Preferencia por empresas de crecimiento.
  • Solo invierte en países desarrollados
  • Enfoque en compañías medianas y pequeñas (pero exigiendo un nivel de liquidez aceptable).
  • El riesgo divisa se encuentra cubierto mediante futuros u opciones.
  • Enfoque constante en la protección del capital.
Se realizan análisis propios, evitando toda clase de contacto con analistas. Este trabajo de profundo análisis se ve reflejado en la composición de su cartera. Tiene negocios comprados a múltiplo menor que el mercado en general, con un crecimiento del beneficio por acción mayor que la media del mercado y de mayor calidad (el ROIC o retorno sobre el capital es la mejor métrica para ver este hecho).

(...)

El equipo gestor cuenta con la mayor parte de su patrimonio invertido en el fondo. El compromiso con el partícipe es de transparencia y honestidad, para ello mantiene una política de comunicación abierta con los partícipes mediante redes sociales. Además publica periódicamente sus propios análisis para que los partícipes puedan saber en que invierte su fondo. La estructura de comisiones es del 1,35% fijo más un 9% sobre los resultados (incluye marca de agua).

Buen esquema de la evolución del fondo en sus tres y pico años de vida:

** La rentabilidad indicada es neta, descontadas las comisiones.


Saco un par de párrafos de esta interesante entrevista a Alejandro Estebaranz en la revista Inversión & finanzas:

Intentamos comprar pequeñas y medianas compañías que tengan algún tipo de ventaja competitiva, que se comporten bien en crisis, que tengan poca deuda y, sobre todo, que estén baratas. Encontrar los primeros tres requisitos es fácil en grandes y medianas compañías, pero para que estén baratas hay que irse a valores más pequeños. Incluso micro caps. Nos gusta que sean negocios poco seguidas por los analistas, para descubrir cosas que los demás no han visto. Intentamos buscar las joyas escondidas.

(...)

Es como podríamos resumir la filosofía del fondo: generar rentabilidades de doble dígito, sin asumir demasiado riesgo, y con una baja volatilidad. Tras este análisis, en función de las ideas que tengan menos riesgo, asignamos las posiciones del fondo. Los valores con mayor peso no son las que más potencial de revaloración tienen, sino las que tienen mejores perspectivas de rentabilidad ajustada al riesgo.

Para acabar un buen comentario sobre la baja volatilidad del fondo percibida por un cliente:

Sin querer quitar mérito a ocupar el número 1 de los rankings en rentabilidad ,que es lo + importante, lo realmente meritorio de este fondo es la gestión de la volatilidad. Avanza como un tren pesado. Impaciente por aportar, finalmente voy a tener que hacerlo periódicamente....El acierto en la volatilidad se consigue en la asignación de ponderaciones y hay está la virtud de este fondo. Mes si y siguiente también puedes contar con su puntito.


Algunos recursos más:

Blog del fondo en Rankia

Presentacion True Value noviembre

Tesis de inversión en MTY food. - YouTube

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Como ampliación de lo anterior, especialmente de la charla de Rallo, traigo esta otra de Emérito Quintana; está muy bien:

Después de la parte teórica, opina sobre algunos aspectos controvertidos de este ambito de la inversión:

  • Riesgo y probabilidad (48')
  • Valoración del análisis técnico (50')
  • Inversión vs especualcion (51')
  • Gestión automatizada (56'): el problema de comparar gestión pasiva y activa es que se vende como activa gestión pasiva menos comisiones. Si coges realmente fondos de gestión activa (ej: value) superan a la pasiva
  • Pricing power y poder de negociación (1:01')
  • Ventajas conmpetitivas (1:06')
23 Jul 2017  |  maldomao           

Entendiendo Bitcoin (II)

Hace poco caí en este estupendo artículo de J.R. Rallo sobre Bitcoin explicando y analizando la situación del ecosistema justo después de la histórica crisis por el colapso del exchange Mtgox:

En defensa de Bitcoin – Juan Ramón Rallo

Extraigo varios buenos párrafos donde Rallo analiza la naturaleza de bitcoin:

Sucede que el debate está muy mal enfocado. Bitcoin no es un activo financiero cuya rentabilidad haya que maximizar. Bitcoin, en cambio, es un activo que aspira a convertirse en dinero, esto es, en un bien económico con un valor muy estable que diversos agentes económicos deciden incorporar en sus saldos de tesorería como reserva última de su liquidez. Mal hacemos en apuntar un tanto a los defensores de Bitcoin cuando su precio sube y en arrebatárselo cuando su precio baja: el objetivo de Bitcoin es estabilizar sus fluctuaciones de valor frente a aquellos bienes y servicios que sus tenedores desean adquirir con Bitcoin (es decir, el objetivo de Bitcoin es adquirir la propiedad de la liquidez).

Evidentemente, si Bitcoin va siendo progresivamente más usado como dinero por un mayor número de personas, su precio seguirá subiendo (a más demanda, mayor precio) y si, en cambio, la gente se desprende en masa de Bitcoin, su precio se hundirá (a menor demanda, menor precio): pero su viabilidad a medio plazo depende de que logre estabilizar su valor. Por esto último, dicho sea de paso,es incorrecto calificar a Bitcoin de burbuja: Bitcoin carece de valor fundamental (no tiene retorno como activo) y, por tanto, nunca está caro o barato con respecto a un valor fundamental que no existe. Bitcoin podrá subir o bajar de precio, pero no por ello cabrá calificarlo de burbuja: las Playstation 4 también se depreciarán en los próximos años y a nadie se le ocurriría calificar su precio actual de burbuja. Con Bitcoin pasa lo mismo: uno puede pronosticar que no se usará como divisa en el futuro y que, por tanto, su precio actual resultará insostenible en el futuro, pero esa afirmación —que si Bitcoin fracasa como divisa, se depreciará— resulta compatible con cualquier precio que alcance Bitcoin (es decir, si Bitcoin no se usa como divisa, el único valor fundamental al que tenderá es cero).

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Bitcoin es una especie de start-up monetaria tremendamente arriesgada y nadie debería inmovilizar porciones significativas de su patrimonio en proyectos de alto riesgo si, para más inri, no lo entiende. Pero al igual que tantas otras start-ups —monetarias o no monetarias— cuyo adecuado desarrollo promete cambiarnos a mejor la vida, ojalá Bitcoin termine triunfando: los mismos motivos que llevan a los estatistas a temerla deberían llevarnos a todos los demás a desear su exitosa implantación, hayamos invertido o no hayamos invertido desde el comienzo en ella.

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Otro breve artículo de Rallo similar escrito (2017) a raíz de las declaraciones de CEO de JPMorgan:

Estúpido Bitcoin – Juan Ramón Rallo

Saco lo mejor:

a muchos críticos de Bitcoin les sucede algo parecido que a los críticos de la inversión en oro: no entienden de qué estaban hablando. Las burbujas surgen cuando se valora infladamente un activo en relación con los rendimientos que proporcionará en el futuro: si un local comercial puede alquilarse por 10.000 euros anuales y lo compro por un millón de euros, estoy abonando un precio burbujístico (estoy pagando el equivalente a 100 años de alquiler para apenas lograr una exigua rentabilidad del 1% anual). El oro o Bitcoin, en cambio, ni proporcionan ni prometen proporcionar ningún rendimiento explícito: no son un activo productivo, sino un activo monetario. Y como activos monetarios, su demanda final pretende utilizarlos o como medio de intercambio o como depósito de valor: por tanto, su precio depende enteramente de la cantidad de usuarios que quieran deseen para tales propósitos.

Si aumenta ese número de usuarios —así como el grado de interés de cada usuario—, el precio de Bitcoin necesariamente aumentará sin que por necesidad se esté gestando ninguna dinámica burbujística; si, en cambio, el número de usuarios se reduce, su precio pinchará. Por consiguiente, que los precios de Bitcoin hayan subido como la espuma durante años no es indicativo de absolutamente nada salvo de su expansivo uso ligado a su creciente notoriedad. Nada de lo anterior significa, claro, que comprar Bitcoin no implique riesgos: al contrario, los riesgos son muy sustanciales porque el futuro de la divisa es incierto.

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